Constelaciones Familiares

Las constelaciones familiares constituye una filosofía desarrollada por Bert Hellinger que tambien crea un método de intervención sistémico , familiar y transgeneracional aplicando esa filosofía o principios de regulación de los sistemas familiares.
Se conoce como ordenes del amor al compilado filosófico de Hellinger

Red Familiar Y ordenes del amor

La red familiar comprende a todos los hijos. También incluye a los que nacieron muertos o no nacieron (abortos provocados o espontáneos, muertes durante la gestación), a los padres y a los hermanos de los padres. Y las parejas anteriores propias, de los padres, de los abuelos, bisabuelos e incluso antepasados más remotos. Además, también están incluidos todos los que hicieron sitio a favor de algún miembro del sistema familiar y que no son familia (por ejemplo, una mujer anterior del marido, deja su lugar a la segunda mujer), aquellos por cuya muerte o desgracia la familia tuvo una ventaja o salió ganando (por ejemplo, durante la guerra cuando un miembro de la familia se apodera de riquezas que pertenecían a víctimas del conflicto).

Tanto en las familias como en las organizaciones los principios que influyen, tal como ya se expuso, son:

-Vinculación

-Orden y jerarquías Toda familia está regida por principios que ordenan el sistema, atendiendo a que cada uno y todos sus miembros tengan su justo lugar en él. Lograr que una familia mantenga un número completo de sus miembros implica que cada cual tenga un lugar honroso dentro del mismo y que ningún miembro quede excluido. Para que se conserve el orden, es necesario que se respete la jerarquía y el rango entre las personas que integran un sistema. Es necesario respetar la prioridad que da el tiempo, es decir que quien aparece primero jerárquicamente es anterior en un sistema en relación al que llega después.

Así, una primera mujer del padre estuvo antes que la segunda, aunque la nueva relación de pareja tenga prioridad sobre la primera, pero esto último sólo puede ser logrado si se reconoce y valora a la primera mujer.

Estos principios suelen ser reconocidos en un sistema, a partir de los desórdenes que se producen de modo inconsciente y que se expresan a través de síntomas en algunos o varios de sus integrantes. La conciencia inconsciente, es decir lo que no es fácil de ver en la superficie, se basa en principios que bregan por el número completo de miembros del sistema. Por lo tanto, si alguien no tuvo lugar, un posgénito imitara su suerte en generaciones posteriores a través de procesos de identificación sistémicas. Esta identificación se produce bajo el efecto de repeticiones y compensaciones para que nadie quede afuera y se mantenga un número completo de miembros. En los sistemas familiares, hay una jerarquía que el tiempo orienta: los que estuvieron antes tienen prioridad sobre los que llegan después: una primera mujer tiene prioridad sobre la segunda. Esto no implica ser la más importante sino tener la jerarquía temporal sobre la segunda. Como ya se dijo en 2.6, los sistemas familiares están regidos por la ley de la pertenencia que implica que a nadie debería serle negado su lugar dentro del grupo familiar.

Bert Hellinger identificó tres principios que regulan las relaciones humanas, las relaciones interpersonales, desde la conciencia personal de un yo a la conciencia personal de otro miembro del sistema y los compiló en lo que dio en llamar los “órdenes del amor”. Si bien estos principios están basados en estudios realizados por otros autores, algunos se conocen a través de su difusión. Estas leyes son: la vinculación, el equilibrio entre el dar y el tomar, por un lado, y las normas y reglas del grupo, y por otro, las jerarquías dentro de los sistemas familiares.

En cuanto a la vinculación, el ser humano tiene necesidad de estar vinculado. Al poder pertenecer a un sistema, la persona siente este vínculo como amor, seguridad, fuerza. Por ese amor, especialmente los más pequeños están dispuestos a sacrificarse: enfermar si un padre enferma o muere, fracasar si a un hermanos no le va bien, etc.

Bert Hellinger anuncia el equilibrio entre el dar y el tomar, basándose en teorizaciones ya realizadas por Borszormenyi Nagy, quien sostenía que las perturbaciones de los individuos y las familias son la manifestación y consecuencia de un desequilibrio entre el dar y el tomar.

Para Bert Hellinger, en las relaciones de pareja, es diferente el dar y recibir del de las que se dan entre padres e hijos. En el caso de las parejas es un vínculo de simetría que puede ser retroalimentado positivamente (si se da siempre un poco más de lo que se recibe) o negativamente (si frente al conflicto se responde pero sin potenciar la escalada de tensión).
En el caso del vínculo entre padres e hijos, considera Hellinger, que la desigualdad radica en que los padres pasan la vida, por lo tanto, lo recibido por los hijos se compensa o al pasar la vida, o compensándolo en una tarea o proyecto.

También es importante considerar las normas y reglas del grupo; sabemos que en todo grupo rigen órdenes y normas expresadas como rituales, convicciones, mandatos. Algunas actúan visiblemente y son fáciles de hacerse consciente; otras son invisibles y sobre ellas no se puede negociar. Hellinger habla también de una conciencia colectiva inconsciente, de fondo que reporta a dos principios claves, el primero habla del mismo derecho a todos los miembros del sistema a pertenecer, ningún miembro debe ser excluido, Si alguien s excluido avalado por la buena conciencia , le conciencia inconsciente lo reemplaza con un miembro posterior del sistema, este se comportara como un excluido. Busca reestablecer el numero completo, no toma en consideración las razones que llevaron a la exclusión, sino que vela por la integridad del grupo.

La segunda ley habla de la prioridad de quien se integra antes al sistema por sobre quien llega después.
Si alguien es excluido en el sistema hace que ese lugar sea ocupado por un posgénito. A la vez este desorden hace que esta sustitución viole la segunda ley que castiga con el fracaso esta tentativa.

Cuando estos órdenes no se cumplen, se producen desórdenes en el sistema familiar. Estos se manifiestan como síntomas, enfermedades, problemas vinculares, entre otros.

A través de su método de Constelaciones familiares, Bert Hellinger pudo descubrir algunas dinámicas inconscientes que describen de qué modo los miembros de la familia pueden estar enredados con historias de otros antepasados sin tener la menor conciencia de ello.

Conocer esto nos permite, a su vez, encontrar caminos de solución. Para la psicoterapia tradicional, no es fácil tener acceso a estas dinámicas, lo cual se logra utilizando estas técnicas o herramientas.

Cabe destacar que, para Hellinger, los vínculos más fuertes son los que se dan entre hijos en relación a los padres, entre hermanos y entre los miembros de una pareja.

Existen cuatro roles básicos a considerar cuando se realiza grupalmente una constelación
  • 1. El consultante

  • 2. Los representantes

  • 3. El público

  • 4. El constelador o facilitador

1- El consultante

El consultante es la persona que trae su tema/problema para ser trabajado.
El tema es lo que le trae conflicto, pesar, dolor.
El tema puede ser acerca de relaciones (con un padre, pareja, hijos, socios), o de salud (física, psíquica), la relación con un objeto o pertenencia (una casa), temas laborales o vocacionales vinculados con éxitos o fracasos.
O temas en relación al futuro (maternidad, mudanzas, cambios personales o laborales).
Si es un problema crónico, se utilizan también las Constelaciones Estructurales creadas por Mathias Varga Von Kibéd e Insa Sparrer con un sentido terapéutico. Por ejemplo, cuando una personas está frente a un momento de cambio en su vida y no tiene muy claro un tema definido, ya que el proceso atañe a todo su ser, pero es más fuerte el miedo de soltar lo viejo que atreverse a transitar la incertidumbre de lo desconocido).

2. Los representantes

Los representantes sienten cosas que corresponden a sensaciones o sentimientos de las personas a las que representan, aún sin tener esta información. Esto facilita encontrar dinámicas ocultas. El modo de expresión de los sentimientos es personal, no la cualidad del sentimiento. Si un representante llora o dice “tengo ganas de llorar”, es indistinto, esta diferencia no produce efectos en los resultados.

Habitualmente los representantes dejan de tener las sensaciones que tuvieron durante la constelación, una vez finalizado el proceso. Si esto no fuese así, existen ejercicios específicos para lograrlo. Lo que sucede es que la persona puede quedar con algún aspecto de la persona a la que representó y que tiene que ver con su propia historia. Es lo que la representación movió internamente en el representante o publico sobre su trama de vida personal. Es interesante seguir ese “hilo de Ariadna”. También es importante entregarse a imágenes, recuerdos, sueños que pudieran aparecer a partir de entonces.

Muchas personas creen que sólo se puede sentir cosas si la persona tuvo algún entrenamiento previo, de meditación, teatro u otra actividad. Pero esto no es así, todas las personas pueden hacerlo.

Muchas personas preguntan si los representantes pueden manipular su intervención en una constelación o manejar una constelación desde el lugar que ocupa. Esto es muy difícil. Ningún representante puede controlar desde su lugar al sistema todo .Su visión siempre es parcial determinada por el lugar que ocupa.

3. El Público

No se trata en este caso de un público pasivo. Las personas suelen identificarse con situaciones que acontecen en las constelaciones por resonancia con la propia historia.

Esta sintonía a veces la persona la registra a posteriori. La sensación posterior puede ser de cansancio, alivio, sorpresa, apetito (o falta de apetito) o confusión, al igual que los consultantes o los representantes.

Alguien del público puede convertirse en representante si es convocado a formar parte de una constelación, si así lo desea. O también puede convertirse en consultante.

4. Rol del Constelador

Para llevar adelante un taller, seminario, laboratorio, y dirigir constelaciones, es necesario tener un buen marco clínico que respalde la tarea. Por supuesto no es lo único. Constelar es una ciencia y es también un arte, en el que la persona que dirige necesita estar dispuesto a transitar por la noche oscura del alma, de los sentidos, de la necesidad de saber o de lograr una meta.

Esta actitud no la da un título universitario. Por eso es necesario contar con ambas herramientas: el conocimiento teórico y técnico, y también una actitud entregada a la percepción, la intuición y la aceptación de lo que es.

IPPT las aplica:

En la consulta individual presencial o por Zoom

En el trabajo con parejas, familias

Formando facilitadores en nuestros cursos, actualmente:
4 cursos desde Bs. As.
1 curso en Rosario
2 cursos desde Chaco
2 cursos desde Cipolletti